lunes, 7 de octubre de 2013

Pequeño Corazón.



¿Cuándo entenderás, pequeño corazón, que no estás hecho para tales hazañas?
No estás predestinado a un gran amor, de esos que hacen historia, de esos que crean leyendas, no estás hecho para aguantar los dolores infligidos por la distancia y la monotonía.
No encontrarás consuelo en manos gráciles por el mero hecho de luchar, por el mero hecho de sufrir. No serás arropado por labios suaves de diosas venidas del olimpo. No serás destrozado por gestos falsos e interesados. No vivirás grandes victorias ni serás recompensado con amor incondicional. Porque eso está al alcance de demasiados.
 No, pequeño corazón. Tu debes ser incluso más grande que todo eso, tu debes amar las cosas pequeñas. Y eso…eso sí es complicado.
Amarás susurros, sonrisas y segundos suspendidos en el tiempo. Amarás por encima de lo tangible, de lo terrenal, de lo humano y lo inmortal. Serás eterno, sin dejar que el paso del tiempo quiebre tus convicciones, sin que la noche se lleve tus recuerdos. Amarás cada momento por lo que te ofrece, no por lo que te ofrecerá y hallarás los más bonitos recuerdos allá donde no los busques.
¿Quién, pequeño corazón, será entonces capaz de herirte?