Nos pasamos la vida haciendo y escuchando promesas pero casi nunca son ciertas.
nos prometemos amor eterno qe acaba por romperse,nos prometemos dieta qe acaba cuando el chocolate nos acecha, prometemos no olvidar a aqella persona qe ya no esta pero la rutina hace qe nos acabemos olvidando.
Prometer es dificil pero mas dificil es vivir sin prometer ni sin qe alguien nos prometa qe hara algo por nosotros.
Si nadie nos prometiera qe no nos dejara solos nunca, qe la vida sera como qeremos qe sea, qe no habra nadie mas en su corazon seria entonces cuando nada tendria sentido, y es qe pese a ser una contradiccion total,necesitamos prometer aunqe sepamos qe no es cierto.
Y es qe, las promesas tienen fecha de caducidad.
viernes, 29 de abril de 2011
jueves, 28 de abril de 2011
valiente (by mery)
Todo tiene un principio y un final,pero qé dificil es reconocer qe ha acabado.
Vivimos expectantes, y es esa expectacion la qe nos da vida. Marcamos fechas en los calendarios llenos de esperanzas,hacemos planes de futuro qe nos hacen seguir hacia delante, qe nos llevan tras de sí.
Nos marcamos metas qe qizá se cumplan o qiza el camino qe nos lleva hasta ellas sea demasiado dificil de seguir. Pero ¿qe mas podemos hacer?El ser humano vive de ilusion y vive del mañana. Pero no deberia ser asi.
Vivir del pasado no es sano, es evidente,no podemos refugiarnos en el ayer. No podemos vivir recordando tiempos mejores, dias en qe el sol brillaba y eramos felices. Hay qe guardar esos recuerdos y vivir el ahora. No es coherente vivir el ayer o el mañana, lo justo es vivir el ahora, y su futuro mas inmediato. De nada sirve decir "¿Porqe no lo hice?" o decir "ya lo hare", lo valiente es decir "lo haré ahora"
Y si algo hay qe ser en la vida es valiente,mirar de frente todo lo qe nos qiere hacer daño y plantarle cara, ser valiente es disfrutar de cada instante con aqellos qe qieres como si fuera el ultimo.
Pero por supuesto ser valiente tambien es saber eqilibrar el corazon y el alma, y saber hacer planes de futuro y recordar el pasado sin caer en la melancolia del ayer o en la extrema ilusion por el mañana.
Asi qe, seamos valientes, qe la vida son dos dias y uno esta lloviendo
Digamos a qien qeremos,cuánto lo qeremos
a qien necesitamos,cuanto lo necesitamos
a qien añoramos,cuanto echamos de menos
Pero sobre todo digamos lo qe el corazon qiere qe digamos porqe al final se cansara de guardar secretos y sentimientos y ya no sentira mas, dejmosle expresarse de forma valiente, sin miedo al dolor.
Vivimos expectantes, y es esa expectacion la qe nos da vida. Marcamos fechas en los calendarios llenos de esperanzas,hacemos planes de futuro qe nos hacen seguir hacia delante, qe nos llevan tras de sí.
Nos marcamos metas qe qizá se cumplan o qiza el camino qe nos lleva hasta ellas sea demasiado dificil de seguir. Pero ¿qe mas podemos hacer?El ser humano vive de ilusion y vive del mañana. Pero no deberia ser asi.
Vivir del pasado no es sano, es evidente,no podemos refugiarnos en el ayer. No podemos vivir recordando tiempos mejores, dias en qe el sol brillaba y eramos felices. Hay qe guardar esos recuerdos y vivir el ahora. No es coherente vivir el ayer o el mañana, lo justo es vivir el ahora, y su futuro mas inmediato. De nada sirve decir "¿Porqe no lo hice?" o decir "ya lo hare", lo valiente es decir "lo haré ahora"
Y si algo hay qe ser en la vida es valiente,mirar de frente todo lo qe nos qiere hacer daño y plantarle cara, ser valiente es disfrutar de cada instante con aqellos qe qieres como si fuera el ultimo.
Pero por supuesto ser valiente tambien es saber eqilibrar el corazon y el alma, y saber hacer planes de futuro y recordar el pasado sin caer en la melancolia del ayer o en la extrema ilusion por el mañana.
Asi qe, seamos valientes, qe la vida son dos dias y uno esta lloviendo
Digamos a qien qeremos,cuánto lo qeremos
a qien necesitamos,cuanto lo necesitamos
a qien añoramos,cuanto echamos de menos
Pero sobre todo digamos lo qe el corazon qiere qe digamos porqe al final se cansara de guardar secretos y sentimientos y ya no sentira mas, dejmosle expresarse de forma valiente, sin miedo al dolor.
miércoles, 27 de abril de 2011
de los errores se aprende (by mery y sandra)
Vivimos refugiados en el pasado, en el pudo y no fue.
No es sano, de ninguna manera, creo que vivir es aprender a dividir y a asumir a partes iguales. Lo que vivimos es parte de nosotros y crea una huella imborrable en nuestro carácter. Somos lo que vivimos está claro, pero no podemos vivir en el pasado pensando en aquello que hicimos mal en aquella historia que no acabó como queríamos, en aquella persona que nos hirió o defraudó.
Las historias en esta vida tienen, como todo, un principio y un final. Los principios llegan sin esperarlos, sin buscarlos. Como esa persona que un día te sorprende, o como esa amistad que surge sin más.
Los principios ilusionan, nos hacen sentir bien, queridos, especiales… pero los finales llegan también, aunque no queramos.
Ya sea por culpa propia, por miedo, por circunstancias de la vida o por simple desgaste.
Decidimos acabar con esa relación en la que tantas esperanzas pusimos, por la que tanto sacrificamos. A veces incluso hacemos mal, nos arrepentimos.
Lo que pasa es que en el momento en que decides que se ha terminado, condenas ese inicio a tu lista de finales tristes, esa lista que vive en el pasado arropada por un sinfín de llamadas no realizadas, de personas que ya no están, de besos bajo la lluvia…
El propósito de todo el mundo es tener un baúl en la memoria, de esos que aparecen en las canciones o en los mejores libros; y esconder ahí todo aquello que nos hace pensar que ya no somos tan felices, todo aquello capaz de robarnos la sonrisa.
Lo que ocurre es que todas esas cosas, si siguen ahí dentro es porque realmente nos la robaron en su día para no devolvérnosla jamás. Las sonrisas tienen un color acorde con cada momento, y hay colores que se desgastan, y se pierden en el tiempo.
Dirás, qué exagerada… la vida no es tan triste. Y es cierto, no lo es nunca o lo es demasiadas veces. Todo depende de cuando abras tu baúl, cómo lo abras, y de lo que decidas meter en él.
No es sano, de ninguna manera, creo que vivir es aprender a dividir y a asumir a partes iguales. Lo que vivimos es parte de nosotros y crea una huella imborrable en nuestro carácter. Somos lo que vivimos está claro, pero no podemos vivir en el pasado pensando en aquello que hicimos mal en aquella historia que no acabó como queríamos, en aquella persona que nos hirió o defraudó.
Las historias en esta vida tienen, como todo, un principio y un final. Los principios llegan sin esperarlos, sin buscarlos. Como esa persona que un día te sorprende, o como esa amistad que surge sin más.
Los principios ilusionan, nos hacen sentir bien, queridos, especiales… pero los finales llegan también, aunque no queramos.
Ya sea por culpa propia, por miedo, por circunstancias de la vida o por simple desgaste.
Decidimos acabar con esa relación en la que tantas esperanzas pusimos, por la que tanto sacrificamos. A veces incluso hacemos mal, nos arrepentimos.
Lo que pasa es que en el momento en que decides que se ha terminado, condenas ese inicio a tu lista de finales tristes, esa lista que vive en el pasado arropada por un sinfín de llamadas no realizadas, de personas que ya no están, de besos bajo la lluvia…
El propósito de todo el mundo es tener un baúl en la memoria, de esos que aparecen en las canciones o en los mejores libros; y esconder ahí todo aquello que nos hace pensar que ya no somos tan felices, todo aquello capaz de robarnos la sonrisa.
Lo que ocurre es que todas esas cosas, si siguen ahí dentro es porque realmente nos la robaron en su día para no devolvérnosla jamás. Las sonrisas tienen un color acorde con cada momento, y hay colores que se desgastan, y se pierden en el tiempo.
Dirás, qué exagerada… la vida no es tan triste. Y es cierto, no lo es nunca o lo es demasiadas veces. Todo depende de cuando abras tu baúl, cómo lo abras, y de lo que decidas meter en él.
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