martes, 30 de abril de 2013

De puntos y rayas.

El sin sabor de las noches en que no puedes dormir, el arrebato de un corazón callado y la intriga de esta hoja en blanco son todos mis motivos hoy. Ese cielo azul que solo existe en tus sueños más profundos, cual lienzo en blanco, y que te deja vivir aquello que desees. Pero la vida no es sueño.

Puede ser un gesto o una palabra y otras veces como esta, el reflejo de mi insomnio plasmado en la pared. En cualquier caso, de repente se produce. Sientes como el incierto momento se torna gris y llama a tu puerta. Es un punto de inflexión, no hay marcha atrás.

A veces los puntos y las rectas del papel se escapan y aparecen en tu vida para llamarte la atención. Sabia es la forma en que aparecen, aunque puede ser odioso el momento en que decides darte cuenta. Y creo que es algo hermoso, aunque a veces duela, la forma en que una cosa tan simple llega a dejar secuelas tan mágicas en la vida de las personas. Mágico el momento en que estamos preparados para percibir que están ahí y que ese sendero o línea es para nosotros, pero también mágico a su manera el punto que lo concluye y nos da la mano en el último momento, para ayudarnos a salir.

El camino es largo y está lleno de rectas, curvas y callejones sin salida. Nos ayudarán estrellas y luceros a elegir bien, y puntos lejanos nos llevarán a horizontes impensables, pero ante todo seremos libres de elegir equivocarnos. Llegaremos malheridos, habiendo sufrido y con marcas en el alma que jamás se borrarán. Pero dará igual porque el punto marcará el final.

 Aunque no solo de inicios y llegadas va el mensaje. Ojalá que los buenos días fueran solo rectas, y en los no tan buenos lloviesen solamente puntos suspensivos. Intentemos escribir un guión que siempre acabe con un punto. Y seguido.

martes, 16 de abril de 2013

Solo quizá.

Y quizá, solo quizá, lo que realmente importe es lo que no se ve. Esos suspiros en los momentos más inesperados, esas miradas aguantadas durante efímeros segundos o esas confidencias que se escapan con la luna. Las palabras se las lleva el viento, sus consecuencias nos acompañan para siempre, ¿y sabes?, tu en una ocasión dijiste que me querías. Pero en este mundo donde todo vale, donde los suspiros huyen y las miradas se pierden, en este mundo en que vivo, lo único que importa es lo tangible, lo racional. Y quizá, solo quizá, sea mucho mejor así, sin dar importancia a aquello que nos mueve por dentro, que nos lleva a lugares inesperados, porque si supiéramos lo que nos impulsa a seguir viviendo, a seguir sintiendo, a seguir amando, quizá, y solo quizá, ya no seria tan importante seguir sintiéndolo y allí, irremediablemente, acabarían nuestros sueños.