Llegaste y alteraste mi vida entera. Lo pusiste todo patas
arriba en tan poco tiempo, que tengo un miedo atroz. Trajiste el caos a mi
orden, tanto físico como emocional. Cambiaste rutinas, hiciste que por ti dejara
incluso de dormir y a ti no te causaba ningún remordimiento. Tengo miedo de no
ser capaz de volver a ordenarlo todo cuando me dejes, porque siento en lo mas
hondo que esto tiene fecha de caducidad. No se si serás tu y tu incapacidad
para la empatía o mi inseguridad la que acabe con todo esto, pero pasara antes
o después. Porque si tantas dudas albergo ahora que los cimientos no han
fraguado si quiera, se convertirán en terremotos que se lo llevarán todo por
delante cuando intente construir torres en el futuro.
Alcé entorno a mi débil corazón unos muros tan altos que en algún
momento no veían final tapados por las nubes. Yo los creía firmes, sólidos e
inquebrantables pero ay! tonta de mí. Tenían grietas, que tú encontraste con
solo un dedo y hurgaste en ellas hasta que se convirtieron en grietas que
tiraron abajo mis defensas. Y fue tan rápido que no tuve tiempo de reaccionar,
de echarme atrás y racionalizar. Porque eso provocas en mí, me vuelvo un ser irracional,
inseguro, que siente todo magnificado y que pasa noches mirando al techo sin nada
en lo que pensar, mas allá de tus palabras una y mil veces.
Y ahora soy tremendamente vulnerable y tú parece que no te
das cuenta. Te tengo miedo porque se que tu puedes hacerme daño de verdad.
Y lo que mas me asusta de todo esto no es que tu me vayas a
hacer daño intencionadamente si no que seré yo sola. Yo iré haciéndome heridas
por las cosas más tontas, hasta que sea totalmente incapaz de curarme y de
soportar una herida más y acabe alejándome de ti. Porque en una lucha conmigo
misma siempre, siempre tendré las de perder.
No hay comentarios:
Publicar un comentario